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lunes, junio 15, 2009

Instalaciones: "Mandalas" y "Madre Nutricia"


La Instalación me permite lograr una comunidad de lenguajes, donde quien transita por ella se ve envuelto por sensaciones y mensajes que apelan a los diversos sentidos: oído, olfato, vista, tacto y al pensamiento (la palabra).


Este mandala con granos de maíz, está basado en las alfombras de flores y aserrín de Huamantla, Tlaxcala, así como en los dibujos sobre arena de los pueblos indígenas del sur de Estados Unidos.

Simboliza el alimento del espíritu y del cuerpo. Se juega con el concepto de nutrición, tanto orgánica como física y espiritual. “Somos nuestro alimento” en ambos sentidos.

El grano de maíz permitió al hombre constituirse un cuerpo y crecer. El nombre náhuatl del sustento, tonacayotl, entraña en su dimensión verbal: tonacayo, ‘nuestro cuerpo’.” (Patrick Johansson).

Aparecen granos de maíz amarillo, rojo, azul y blanco sobre un fondo negro como una manera de representar, a través de los tres colores primarios más la luz y la oscuridad, la materia prima que permite construir toda la gama de colores. Así, se refuerza la idea de la construcción a partir de bases verdaderas, simples y fuertes que, por ende, son capaces de sostener estructuras diversas y de grandes dimensiones.


El mandala en el suelo, junto con los proyectados y la música, permiten crear un juego entre la luz y la oscuridad, lo real y el reflejo, lo presente y lo ausente.

La música china de flautas de bambú rememoran el sonido del viento, la alegría y, al mismo tiempo, el impresionante poder de crecimiento del bambú, así como la fuerza que obtiene gracias a su flexibilidad.



Dentro de las imágenes proyectadas, a los mandalas pintados y las fotografías, se suman imágenes captadas a través de caleidoscopios, palabra que, de acuerdo con su etimología griega, nos remite a lo Bello. El mandala, ante todo, refleja armonía, belleza, y en este sentido tiene relación con la relación indisoluble que los griegos antiguos establecían entre lo Bello y lo Bueno.


En muchas culturas, el mandala dibujado en el suelo es utilizado para ritos iniciáticos, por ejemplo en culturas indígenas del sur de Estados Unidos o entre los tántricos.



El maíz es un elemento que se va repitiendo en mi obra desde ya hace mucho tiempo.
En la muestra MADRE NUTRICIA, también estuvo presente, generando no sólo imágenes sino palabras, las cuales estaban escritas con maíz alrededor de la sala, sobre fondo de tierra (Madre Tierra). El génesis de toda la obra fue la etimología de MATER, de la cual derivan las palabras Madre, Materia y Madera.

Andrea Feldman



















jueves, mayo 28, 2009

Serie "MANDALAS"

De la Serie: "MANDALAS"


El mandala (en sánscrito, “círculo”) es un conjunto de figuras complejas donde, a través de una representación del universo espiritual, se pretende generar la unión de los opuestos (luz y oscuridad, vida y muerte, lleno y vacío), así como un camino espiritual de elevación que integra al Universo en un Todo de manera circular, concéntrica.


Chevalier, en su Diccionario de símbolos, menciona que “El mandala, por la magia de sus símbolos, es a la vez la imagen y el motor de la ascensión espiritual, que procede por una interiorización más y más activada de la vida y una concentración progresiva de lo múltiple en lo Uno.”


Es una imagen sintética que genera movimiento y que, dentro de la tradición tibetana, manifiesta los planos material y espiritual, al tiempo que integra lo cósmico, lo antropológico y lo divino.


El mandala muestra que, si hay un centro con basamento firme, se puede construir en cualquier dirección y sin posibilidades de que movimientos externos, por más fuertes que sean, nos desestabilicen.


Al trabajar con mandalas, busco recuperar los valores primordiales, descubrir, tanto a través de la pintura de estas figuras, como de las fotografías de formas mandálicas encontradas en la naturaleza, los paralelismos entre éstas, el ser humano y la sociedad.


Así, se va creando un ritmo entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo creado por el hombre y lo creado por Dios, entre lo creado y lo captado, lo presente y lo ausente, lo espiritual y lo material.


De esta manera, se recupera el tiempo circular, sagrado, en contrapunto con el tiempo lineal, productivo, donde se desvaloriza al ser humano.


Andrea Feldman Teich



Fotografía: Andrea Feldman

Óleo sobre vinil



Fotografía: Andrea Feldman


Óleo sobre acr

Fotografía: Andrea Feldman

Óleo sobre aluminio


Fotografía: Andrea Feldman

Óleo sobre acrílico


Fotografía: Andrea Feldman

Óleo sobre vinil

Fotografía: Andrea Feldman